Género

Las estadísticas de género no son solamente datos desglosados. Permiten la compilación y el análisis de los mismos, reconociendo que factores relacionados a él impactan en el bienestar. Son transversales a varios campos, manifestando cuestiones de género –los roles económicos, sociales y políticos de mujeres y hombres (y niñas y niños) en una sociedad. Las estadísticas de este tipo no solamente generan resultados, sino que impactan en las necesidades y capacidades para cada género en todas las áreas relevantes de las políticas públicas. Se ha incrementado el énfasis en formular estos interrogantes apropiadamente, ya que interesan para disminuir las brechas de género en áreas como educación, trabajo y salud, así como en lograr una mejor comprensión de la interacción de los resultados.

Debido a que los datos de género son intersectoriales, un número creciente de agencias estadísticas nacionales e internacionales favorecen la integración de la perspectiva de género en todas las etapas de recolección de datos y producción de estadísticas oficiales. Ya en 1995, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer, la Plataforma de Acción recomendó el fortalecimiento de la capacidad de producir estadísticas de género y reforzar su inclusión general en la formulación, implementación y monitoreo de políticas para proporcionar una mayor comprensión de las contribuciones de las mujeres en el desarrollo nacional. Desde 2007, el programa de Estadísticas de Género de la División Estadística de las ONU también ha trabajado para desarrollar la capacidad de los países de recolectar y presentar estadísticas e indicadores de género confiables para instruir la formulación de políticas. Esto incluye un esfuerzo de integrar (“mainstream”) la perspectiva en las organizaciones estadísticas nacionales (INE). De esta forma, se busca atenuar la incidencia de las fuentes de sesgos que frecuentemente obstaculizan la interpretación de las estadísticas de género – incluyendo la infravaloración del problema, estereotipos y otros factores culturales que afectan la recolección de datos.

Tales estadísticas proporcionan información valiosa respecto de las disparidades entre mujeres y hombres en todos los campos. Por lo tanto, sus principales objetivos son:

  • Cuantificar la vulnerabilidad y las desventajas de las mujeres al medir los niveles de bienestar femenino en términos absolutos (en vez de comparar con hombres), además de medir las diferencias y desigualdades de sexo y género.
  • Medir el progreso o cambios en la condición de las mujeres en términos absolutos (cambios en niveles), y en comparación con la de los hombres (cambios en las disparidades en sexo y género) al seguir las tendencias a lo largo del tiempo.
  • Cuantificar y explicar la participación de las mujeres en la sociedad y su contribución al desarrollo.
  • Evaluar el resultado e impacto de las intervenciones de desarrollo en las capacidades de las mujeres y la concreción de oportunidades – sobre su bienestar y participación en la sociedad.


NECESIDAD DE MEJORAR ESTADÍSTICAS DEGÉNERO

Pese a su importancia, todavía faltan datos sobre las actividades y bienestar de niñas y mujeres en múltiples campos tales como salud, educación, oportunidades económicas, participación política y seguridad humana (cf. Data 2X iniciativa en Herramientas, abajo).

 

Salud
Se necesitan mejores registros de datos vitales para recolectar información precisa sobre muertes maternas, incluyendo causas de muerte por edad, en países de bajos ingresos y alta mortalidad que actualmente no los recogen ni reportan (la necesidad de grandes muestras para recolectar datos válidos sobre mortalidad materna es la razón principal). Las tasas se mantienen inaceptablemente altas en estos países, y su registro preciso y de las condiciones en las que sucede es clave para construir políticas basadas en evidencia. Se necesita también más y mejor información sobre morbidez materna.

Más allá de las condiciones maternales, hay otras cuestiones relativas a la salud de las mujeres. Hay evidencia sustancial que las mujeres pierden más vida saludable por discapacidad que los hombres, incluyendo cargas excesivas de enfermedades no relacionadas con la maternidad (tales como Alzheimer, demencia, osteoartritis, y otras). Los esfuerzos de recolección de datos necesitan abordar las relegadas causas de las excesivas cargas de enfermedades que soportan las mujeres, y analizar las contribuciones de sexo y género- y su interacción- en la etiología, aparición, progresión y prevención de dichas condiciones. La salud de los adolescentes –incluyendo información sobre los determinantes sociales de comportamientos saludables en niñas adolescentes- también se destaca por sí misma como una brecha en datos con importantes implicaciones para las políticas.

Otras insuficiencias importantes de datos sobre la salud de las mujeres estriban en violencia contra las mujeres y salud mental. Ambas cuestiones son profundas, afectan grandes números de niñas y mujeres y, pese a su impacto, hay una escasez extrema de datos. Un esfuerzo para cerrar estas brechas podría crear un “efecto de bola de nieve”, o sea que mayor información aumente la visibilidad tales problemáticas y genere un ímpetu para que las mujeres busquen ayuda y los proveedores de servicios ofrezcan mayores opciones de tratamiento.

Paralelamente, una mayor cantidad de datos confiables sobre la utilización que hacen las mujeres de servicios de salud maternos y no-maternos (la sub-utilización ha sido documentada en mucho países pobres) harían mucho para ayudar al diseño de mejores intervenciones en salud para niñas y mujeres.

 

Educación
Una mejora en los resultados educativos aseguraría que los estudiantes, tanto hombres como mujeres, cosechen los retornos sociales y económicos de la educación, y podría tener un efecto multiplicador en las matriculaciones escolares. Tener medidas internacionales comparables de los resultados del aprendizaje, desglosados por sexo, debería impulsar los esfuerzos de datos por género en este campo. Las actuales medidas de calidad educativa en todos los países se basan en gran medida en insumos y no son suficientes como para evaluar los resultados del aprendizaje.

Una segunda brecha de datos es la ausencia de mejor información sobre niñas socialmente excluidas–debido a raza, etnicidad o discapacidad- quienes tienen mayor probabilidad de sufrir la doble desventaja de género y exclusión social que se traduce a niveles más bajos de matriculación escolar, y en malos resultados de aprendizaje para aquellas que sí llegan a hacerlo.

La tercera brecha es respecto a la transición de las niñas adolescentes de la escuela a la fuerza laboral, así como lo que les pasa a grandes números de mujeres jóvenes en países en desarrollo que no lo logran. Esta información permitirá diseñar políticas dirigidas a mejorar la relevancia de la educación para las niñas con mayores desventajas en el sistema educativo, y coadyuvar con su incorporación a la fuerza laboral.

 

Oportunidades Económicas
Se necesita tener datos de calidad, desglosados por género, sobre el trabajo y las empresas del sector informal; éstos son campos donde las mujeres están ‘sobrerrepresentadas’ en actividades que no están “contadas” con precisión o de manera oficial. Comprender la experiencia de las mujeres en estas áreas requiere detalle sobre su trabajo no remunerado, incluyendo datos confiables sobre el uso de tiempo, los tipos y la extensión del empleo informal, así como de las actividades empresariales. Otras brechas de datos incluyen disparidades deingresos e “ingresos-sombra” (“shadow-earnings”) para las mujeres, migración laboral femenina (incluyendo edad y otras características demográficas, razones para la migración, remesas enviadas y condiciones de trabajo), movilidad laboral (aquellas que desean moverse hacia trabajo pago en el sector formal,y las que están en transición de la economía hogareña y de subsistencia hacia el trabajo en el mercado), propiedad de activos, y acceso a servicios financieros. Mejores medidas de los últimos dos son esenciales para comprender el empoderamiento económico femenino, pero muy pocas encuestas nacionales registran esta información a nivel individual.

Los datos del sector agrícola, particularmente respecto a la involucración de las mujeres en actividades y condiciones de empleo en el sector informal, completa la lista de brechas de datos de género en cuanto a oportunidades económicas. La medición de la productividad agrícola femenina y los factores que la determinan, incluyendo acceso a tierras y recursos agrícolas, es esencial para el diseño de políticas agrícolas informadas por cuestiones de género.

 

Seguridad Política
Existen datos muy limitados sobre los aspectos de género en el conflicto de modo que es clave lograr mejor recolección de datos generales en esta área, incluyendo datos desglosados por género sobre mortalidad y morbidez relacionados a la guerra, desplazamiento forzoso, y respuestas de adaptación y violencia relacionada al conflicto.
Hay también escasos datos sobre los roles de liderazgo femenino en los esfuerzos de paz y seguridad, aunque esta información es básica para el monitoreo adecuado de la implementación de la Resolución 1325 de la ONU a nivel nacional.
De acuerdo a estimaciones del 2012 por la División Estadística de la ONU, cerca del 80% de los países del mundo producen regularmente estadísticas desglosadas por género sobre mortalidad, participación en la fuerza laboral, y educación y capacitación. Pero menos de un tercio de los países lo hacen acerca de empleo informal, emprendimiento, violencia contra las mujeres, y trabajo no remunerado.

La falta de datos ha sido un obstáculo principal para medir las desigualdades/diferencias de género; diseñar políticas/programas para promover el progreso de las mujeres y niñas, y expandir sus oportunidades en la sociedad. También para evaluar el resultado e impacto de las intervenciones de fomento relacionadas. Esta situación es más severa aún en los países en desarrollo donde la capacidad de datos es más limitada. Las consecuencias de esta falta suelen ser peores donde las desventajas de las mujeres son mayores, al igual que la necesidad de diseñar soluciones efectivas basadas en evidencia para remediarlas – tanto por su bien como de la sociedad. Cerrar las brechas de datos de género también puede resultar en disponer de información útil, tanto sobre hombres como mujeres, para el desarrollo de mejores políticas que beneficien a todos. En el caso particular de las mujeres, malos datos pueden ser el resultado de que alguien -no la mujer o niña en cuestión- respondiese en su lugar cuando los entrevistadores recolectan información en los hogares o empresas.

 

IIDENTIFICANDO LAS BRECHAS DE DATOS DE GÉNEROY SUS FUENTES
En base a la necesidad (la severidad y disparidad de resultados que afectan a las mujeres), la cobertura en el país y la relevancia política, 16 brechas de género resultaron del ejercicio de ‘mapeo’ llevado a cabo por la iniciativa Data 2X (ver documento completo p.9 en las Herramientas, abajo). El mismo consideró tres fuentes principales de datos de género:

  1. censos y encuestas a nivel micro que proporcionan información sobre individuos, hogares y empresas;
  2. datos generados institucionalmente, incluyendo registros generados por la provisión de servicios y registros administrativos (hospitales, escuelas, registros civiles, autoridades de impuestos, etc.), así como los de políticas, leyes y normativas que son desarrolladas como resultado del proceso político;
  3. big data, de los cuales los datos de género todavía tienen que ser extraídos.

 

ZANJANDO LAS BRECHAS DE DATOS

Incorporando género en la ENDE
En los países en desarrollo se hará mucho más fácil generalizar la incorporación del género en el Sistema Estadístico Nacional si se hace al comienzo mismo del diseño de la ENDE, ya que la misma proporciona el nexo entre las estrategias estadísticas y los marcos de políticas nacionales de desarrollo, políticas nacionales sectoriales específicas -incluyendo políticas de género-, o demandas internacionales (ODM u otras iniciativas internacionales).

La importancia de las estadísticas de género debería ser bien comprendida y reconocida (Ver: RECONOCIMIENTO). Varias iniciativas internacionales proporcionan apoyo valioso en la comprensión y refuerzo del reconocimiento del tema. En años recientes, unas cuantas agencias han tomado pasos para identificar sistemáticamente brechas específicas de datos de género en las cuales los países y oficinas nacionales de estadística deberían enfocarse para mejorar las políticas dirigidas a la mujer. El Grupo Experto Inter-Agencia de Estadísticas de Género de la ONU (IAEG-GS) ha compilado un “conjunto mínimo” de 52 indicadores cuantitativos para las estadísticas de género y los ha dividido en tres estamentos, de acuerdo a su claridad conceptual, estándares internacionales y producción regular. La IAEG-GS continúa desarrollando y proponiendo modificaciones a estos indicadores, así como su clasificación, y un número de agencias internacionales también están introduciendo variantes del conjunto mínimo. Esto incluye a ONU-Mujeres que, como parte del marco de desarrollo post-2015 propuso un conjunto de indicadores sobre el empoderamiento de la mujer, en junio del 2013. Por intermedio del proyecto de Evidencia y Datos para la Igualdad de Género (EDGE), DENU y ONU-Mujeres también colaboran en el desarrollo de directrices metodológicas para recolectar datos sobre bienes físicos y financieros desglosados por género; el mismo ejercicio será efectuado sobre el tema de emprendimiento. Data2X,una iniciativa lanzada en 2012 como una sociedad entre la Fundación William y Flora Hewlett, la Fundación de las Naciones Unidas, y el Gobierno de los Estados Unidos, busca identificar y proponer formas de resolver brechas de datos relevantes a políticas de género.

Durante el proceso de diseño de una ENDE podría decidirse en la Hoja de Ruta (Ver: HOJA DE RUTA) que, la dimensión de género debe ser tomada en cuenta indistintamente de la producción estadística. La perspectiva entonces sería incorporada sistemáticamente en todos los pasos del diseño (Ver: PASOS DE DISEÑO) e incrementaría las posibilidades de que sea incorporada en la recolección y producción de datos. “Generizar” las estrategias sectoriales específicas, como ser la agricultura, también sería muy importante en la integración de la perspectiva en todos los niveles. Se pueden facilitar mejoras en términos de disponibilidad, calidad y uso de los datos existentes de encuestas a través del Programa Acelerado de Datos (Ver: “Herramientas”, abajo).

Las diferentes formas de analizar los datos existentes pueden ser explotadas aún más para proporcionar información enriquecida sobre niñas y mujeres. Las encuestas que cubren diversos temas pueden complementarse entre sí -si cubren el mismo período de tiempo y contexto-para añadir complejidad a los datos, y ayudar a abordar cuestiones más amplias que podrían ser difíciles con una sola fuente. La correlación de datos de resultados con la edad, etnicidad, estado civil, ingresos y otras características socioeconómicas de las mujeres es importante, ya que los indicadores de estátus pueden variar sustancialmente a causa de estas variables. Las bases de datos existentes pueden también ser enriquecidas al añadir módulos específicos con nuevas preguntas a un instrumento de encuesta y marco de muestreo existente.

Una pujante y permanente propugnación (Ver: PROPUGNACIÓN) sobre las fuentes cruciales de información de género, como ser los registros Civiles y Vitales (fuentes importantes de información sobre la ocurrencia y características de eventos vitales), censos de Población y Vivienda (la capacidad de producir estadísticas de género será reforzada si los aspectos de género son transversalizados en estos censos), y encuestas de Uso de Tiempo – Fuerza Laboral(la contribución de la mujer no está captada adecuadamente en el marco del Sistema de Cuentas Nacionales) sería también muy importante.